Monday, 25 August 2008Habiendo podido dormir bien, aprovechamos para madrugar y ser los primeros en desayunar a las 7am. El día amanece mucho mejor que el anterior aunque dista todavía de haber un sol radiante.
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A muy pocos quilometros del hotel visitamos el impresionante arco de roca de
Dyrholaey de 120 metros sobre el mar, primero desde un acantilado cercano, y después desde una playa cercana sólo accesible en 4x4. Una interminable playa de arena negra se extiende hasta donde abarca la vista donde las olas rompen con fuerza y rugido en un día tranquilo. Unos pocos quilómetros más para allá, en
Reynisfjara, paramos a contemplar otra prespectiva de dicho arco desde la distancia. Estamos en una playa rodeada de acantilados de columnas de basalto que parecen los tubos del organo de alguna catedral.
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Paramos en
Vík a abastacernos de algo de fruta y galletas, y aprovechamos para otear la pequeña, esbelta y blanca iglesia del pueblo. Continuamos dando la vuelta a la isla por la carretera circular contemplando a un lado verticales acantilados esporádicamente adornados con saltos de agua, y al otro extensas planicies arrasadas por lava de antaño y actualmente recubiertas de verde vegetación. Se nos hace la hora de almorzar en
Kirkjubaejarklaustur, donde reponemos combustible y comemos en el típico grill de la gasolinera: es el restaurante del pueblo que sirve hamburgesas, perritos calientes y pescado frito.
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Deshacemos unos pocos quilómetros para coger la pista que nos llevará hasta el volcán
Laki. Son casi 50 kms para recorrer un paisaje desolado, arrasado por una erupción de hace 300 años, donde contrasta el negro del suelo, con el verde de la incipiente vegetación que sufre para sobrevivir en este entorno. Cruzamos un par de ríos sólo accesibles en 4x4, y a medio camino nos sorprende la espectacular cascada de
Fagrifoss. No en vano, Fagrifoss quiere decir "Preciosa Cascada", pues es una de las más bonitas de todo el país, aunque algo inaccesible. El tiempo ha cambiado, la lluvia nos acompaña todo el trayecto, y llegados a la base del
Laki, viento y frío contribuyen a ofrecer un clima desagradable. Bien equipados ascendemos en unos 45 min a la cima del Laki (818 m) donde la niebla y las nubes nos limitan las maravillosas vistas que se intuyen. Nuevamente en la base, aprovechamos para visitar los restos de cráteres menores, pero que mantienen mejor la forma de la caldera.
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Regresamos a la carretera principal, y nos dirigimos ya hacia
Skaftafell, donde pasaremos la noche. De camino, visitamos brevemente la capilla de
Nupsstadur y los edificios colindantes: las típicas construcciones de la zona en que la el tejado llega hasta el suelo y está recubierto de hierba, confundiendo la construcción con el paisaje de alrededor.
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