Domingo, 24 agosto 2008Dormimos hasta el mediodía, intentando recuperar el sueño perdido en el viaje de ayer. Cogemos el coche y empezamos el viaje que nos llevará a dar la vuelta a Islandia. Recorreremos la isla por la Ruta 1 (Ring Road o Hringvegur), una carretera circular de unos 1340 kms que da la vuelta a la isla conectando todas las zonas habitables del país, y rodeando la parte central ocupada por montañas y glaciares.
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Nuestra primera parada es el pequeño pueblo pesquero de
Eyrarbakki, el que una vez fue el primer puerto del país, y donde hoy parece imposible que pueda atracar un barco en sus llanas playas llenas de rocas y algas. Aquí nació Bjarní Herjólfsson, probablemente el primer europeo en ver América en el año 985. Sin embargo, dio la vuelta y vendió su barca a Leifur Eiriksson, quien descubrió América y se llevo toda la fama. En este pueblo está una de las casas más antiguas de Islandia, Húsid, construida por comerciantes daneses en 1765.
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Hoy alberga un museo folklórico que explica la historia del pueblo, y tiene algunas habitaciones restauradas con muebles del siglo pasado. Justo detrás está el pequeño museo marítimo de Sjóminjasafnid á Eyrarbakka que detalla la comunidad pesquera local y expone una antigua y preciosa barca pesquera de doce remos.
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Seguimos hasta el vecino pueblo de
Stokkseyri, muy parecido al anterior, por el que pasamos sin parar. De vuelta a la Ruta 1, paramos en la cascada de
Urridafoss, que no impresiona por sus escasos seis metros de altura, pero sí por su imponente caudal de 360 metros cúbicos por segundo. Siguiendo por la carretera principal llegamos a la siguiente cascada,
Seljalandsfoss. Ésta ya es más espectacular, presenta un imponente salto de agua sobre una poza, y se puede rodear por detrás. Unos cuantos kilométros más lejos, está la cascada de
Skógafoss de 62 metros de alto donde el agua ruge con fuerza y levanta una densa cortina de agua. A las afueras de Skógar, una pista nos acerca hasta el glaciar de
Sólheimajökull, uno de los de más fácil acceso. Exploramos los alrededores a pie, y nos acercamos a curiosear una cueva de hielo que las aguas del deshielo han ido excavando. Al aterdecer llegamos al hotel algo antes de
Vík, donde cenamos y pasamos la noche.